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MOMENTO CRUCIAL PARA LA HUMANIDAD… Pero hay esperanza

Una invitación a la esperanza en palabras de Morín

      Estamos en uno de esos momentos cruciales en que no se puede permanecer impasible ante la realidad. Las alertas desde todos los ámbitos del hacer humano se han activado. Este año ha sido señalado como el del inicio de cambios profundos que van a requerir de cada uno de los humanos una participación activa. A finales de 2018 quedaron en firme algunos anuncios altamente preocupantes: una crisis económica de grandes proporciones y aquello de que solo nos quedan doce años para salvar al planeta. Y al iniciar el año, declaraciones de Vladimir Putin sobre el riesgo de guerra.

      A propósito, quiero referirme al último libro de Edgar Morín titulado La vía para salvar a la humanidad. En él, Morín propone la necesidad urgente de hacer cambios en varios ámbitos del hacer humano: educación, familia, política y pensamiento. En sus conclusiones insiste en que hay que reformarlo y transformarlo todo. Pero hace notar que el hombre no es solo sapiens, faber y economicus, sino también demens, por lo que su propensión al delirio siempre estará presente.

CINCO ASPECTOS QUE HACEN ABRIGAR ESPERANZA

     Aunque se muestra en parte escéptico, Morín abriga la esperanza de un cambio, que él prefiere llamarlo metamorfosis, basándose en cinco aspectos:

  1. El surgimiento de lo inesperado y la aparición de lo improbable, que suele a veces venir en apoyo en los momentos difíciles.

  2. Las virtudes generadoras/creadoras, inherentes a la humanidad. Estas están presentes en todo organismo humano (células madre) y también en la sociedad humana en aquellos seres que se resisten a ser determinados (inconformistas), entre los que incluye a los artistas, músicos, pintores, poetas, escritores, filósofos, descubridores e inventores.

  3. Las virtudes de la crisis. Él asegura que “Las crisis despiertan fuerzas regresivas o desintegradoras, pero simultáneamente, despiertan también fuerzas generadoras/creadoras. Las crisis de la globalización, el neoliberalismo, y la humanidad en la era planetaria están llenas de peligros, pero también de posibilidades transformadoras”.

  4. Las virtudes del peligro. «Allí donde crece el peligro, crece también lo que salva» (Holderlin). Y según Morín: “Allí donde crece la desesperación, crece también la esperanza. La oportunidad suprema está en el riesgo supremo”.

  5. La multimilenaria aspiración de la humanidad a la armonía. “Se ha expresado en los paraísos y más tarde en las utopías, después en las ideologías libertarias /socialistas/comunistas, y, finalmente, en las aspiraciones juveniles de la década de 1960 (Peace and Love) y las revueltas estudiantiles de mayo de! 68. Esta aspiración renace y renacerá siempre. Está presente en la multitud de iniciativas, variadas y dispersas, y en la base de las sociedades civiles, que podrán alimentar las vías reformadoras, a su vez destinadas a unirse en la Vía hacia la metamorfosis”.

LA ESPERANZA, AUNQUE POCO PROBABLE, NO ES IMPOSIBLE

      “La esperanza parece muerta. Las viejas generaciones están desengañadas por falsas promesas y falsas esperanzas. Las jóvenes generaciones están desnortadas. Se quejan de que ya no haya ninguna causa por la que luchar (…), pero hoy, la causa es inequívoca, sublime: se trata nada más y nada menos que de salvar a la humanidad”.  

      “La esperanza ha resucitado en e! corazón mismo de la desesperación. Esperanza no es sinónimo de ilusión. La esperanza verdadera sabe que no es certidumbre, pero sabe que la salvación a través de la metamorfosis, aunque improbable, no es imposible”.

UN MUNDO MEJOR – ENCONTRAR LA VÍA – REGENERAR – EMPEZAR

      “No podemos esperar el mejor de los mundos, pero sí un mundo mejor”, termina afirmando Morín. Y agrega: “Sólo siguiendo las vías reformadoras regeneraremos el mundo humano, de forma que converja hacia la Vía que conduce a la metamorfosis. Porque sólo la metamorfosis podría mejorar el mundo, el cual ha empezado ya a transformarse sin que nos hayamos dado cuenta. Hay millones de iniciativas que florecen en todas partes del mundo. Es cierto que, a menudo, son ignoradas, pero cada una, en su vía, aporta confianza y conciencia. Trabajemos para diagnosticar y transformar. ¡Trabajemos para relacionar y unir!”.

      Para concluir, cito el párrafo final de su introducción: “Ya no basta con denunciar, Ahora es preciso enunciar, No es suficiente reconocer la urgencia, También hay que saber empezar: empezar definiendo las vías que podrían conducir a la Vía”. Y, citando la frase de Heidegger: “El origen está ante nosotros”, Morín concluye que: “La metamorfosis sería realmente un nuevo origen”.

Carlos de la Fragua

Ambato, Ecuador. Enero 10 de 2019

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